Se le llama así al sistema en suspensión compuesto por un lado por una cabina, y por el otro por un contrapeso, a los cuales se les da un movimiento vertical mediante un motor eléctrico.
Todo ello funciona con un sistema de guías verticales y consta de
elementos de seguridad como el amortiguador situado en el foso (parte
inferior del hueco del ascensor) y un limitador de velocidad mecánico,
que detecta el exceso de velocidad de la cabina para activar el sistema
de paracaídas, que automáticamente detiene el ascensor en el caso de
que esto ocurra.
El ascensor eléctrico es el más común para transporte de personas a
baja y alta velocidad (superior a 0,8 m/s), elevadores con alta
exigencia de comfort (hospitales, hoteles) o elevadores que sirven más de 6 pisos.
Una velocidad
Los grupos tractores con motores de una velocidad, solo se utilizan para ascensores de velocidades no mayores de 0,7 m/s, por lo general eran colocados en ascensores de viviendas de 300 kg y 4 personas.
Su nivel de parada es muy impreciso y varía mucho con la carga,
incluso es distinto en subida como en bajada. En muchos países está
prohibida su instalación para nuevos ascensores por su imprecisión en
la parada.
Dos velocidades
Los grupos tractores de dos velocidades poseen motores trifásicos de
polos conmutables, que funcionan a una velocidad rápida y otra lenta
según la conexión de los polos. De esta manera se obtiene con una
velocidad de nivelación baja un frenado con el mínimo de error
(aproximadamente 10 mm. de error) y un viaje más confortable. Estos
grupos tractores en la actualidad están en retirada, ya que consumen
demasiada energía y son algo ruidosos.
Variación de frecuencia
La aceleración en la arrancada y la deceleración antes de que actúe el freno se llevan a cabo mediante un variador de frecuencia
acoplado al cuadro de maniobra. El freno actúa cuando el ascensor está
prácticamente parado y se consigue así una nivelación y un confort que
superan incluso los del sistema de dos velocidades.